lunes, 3 de noviembre de 2008

Cábala, Ángeles, Demonios y Transmutación de Males

Perasha “Envió”
Hacia donde van nuestras buenas obras.
Bereshit 32: 3: “Envió Iaakov ángeles delante suyo a Esav, su hermano, a tierra de Seir, campo de Edom”.

Iaakov recién había salido de una aflicción, la provocada por su suegro Laván, quién lo engañó permanentemente durante los 20 años que el patriarca permaneció a su lado, y ahora que pudo liberarse de ella, le sobreviene la de su hermano Esav, que pretendía terminar con su vida, a causa de un viejo rencor producido hace 34 años por la venta de la primogenitura y las bendiciones que Iaakov había tomado de su padre que estaba ciego haciéndose pasar por Esav.

Si uno se preguntase acerca del motivo del engaño a su padre en el asunto de las bendiciones, debemos saber que Itzjak estaba ciego. Y sabido es que todo lo que acontece a la persona es por algún motivo. En este caso el patriarca Itzjak había perdido la vista para que se de cuenta que así como está ciego físicamente, del mismo modo le acontece en el plano espiritual, pues amaba a su hijo Esav porque este lo atrapaba con su palabrerío, le formulaba preguntas profundas acerca de temas legales de la Torá y le hacía creer que era muy observante de los preceptos y además gran estudioso. Cuando en verdad, eso era solo de palabra, pues la realidad indicaba que cuando se retiraba de la presencia de su padre, daba rienda suelta a su perversa conducta, aprovechándose de las jovenzuelas de los alrededores, robando a los trabajadores que se ganaban el sustento con el sudor de su frente, y asesinando almas sin motivo valedero.

Al ver esta ceguera en su esposo, su señora teme por la continuidad de toda la humanidad, ya que si su marido bendice al hijo descarriado, este contará con todo el poder que las bendiciones otorgan y la suerte que correrá el mundo será lamentable, pues la Torá será olvidada y las leyes impuestas por Esav conducirían a los habitantes del planeta a la perdición total.

Es semejante a aquel niño que padece cierta enfermedad y se niega a tomar el medicamento porque el sabor del mismo es desagradable. Preguntan al médico, y este aclara que si no ingiere la medicación, en poco tiempo el cuadro se agravará y ya no habrá solución. ¿Cómo actuarán los padres en este caso?. Utilizarán todos los medios habidos y por haber, para que su hijo ingiera el remedio, y si es necesario, hasta lo engañarán haciéndole comer un alimento que le gusta, y dentro del mismo estará la medicación.

Esto vio Rivka, la esposa de Itzjak, y decidió proceder como procedió, con tal de salvar el mundo. Y aunque su hijo en primera instancia no estaba de acuerdo, su madre le explicó que no hay otra manera de convencer a su padre que está totalmente ciego. (Y recordemos que no se trata de una ceguera solo física, estaba también ciego interiormente, acerca de su hijo Esav, creyéndolo un hombre recto y puro).

Así se hizo pasar Iaakov por Esav y tomó las bendiciones de su padre. Y sumado a la venta de la primogenitura, cuando Iaakov se la compró a su hermano menor trocándosela por un plato de lentejas, eso provocó el odio de Esav hacia Iaakov, y causó que su madre Rivka lo envíe a lo de Laván para que esté a resguardo. Allí aconteció lo que mencionamos al principio, donde Iaakov fue engañado por Laván, y ahora que se había liberado de tal aflicción, aparece nuevamente en escena su hermano Esav, quién guardaba en su interior el odio generado hacía 34 años (14 años Iaakov estuvo en la academia de Ever estudiando Torá y luego 20 años lo de Laván).

Ante este cuadro que se vislumbra, Iaakov decide mandar enviados para tratar de apaciguar a su hermano.

Veamos acerca del versículo que relata acerca del envío de los mensajeros, o sea, el que habíamos citado al principio:

“Envió Iaakov ángeles delante suyo a Esav, su hermano, a tierra de Seir, campo de Edom”.

Las palabras ”a tierra de Seir, campo de Edom”, que nos informan el lugar a donde mandó sus representantes, en su original en Hebreo se escriben de este modo: “oust vsa rhga vmrt”.

Y si prestamos atención a las letras con que comienzan cada una de las dos primeras palabras, obtenemos el término “at”. Y si tomamos las dos primeras letras de las dos últimas palabras, obtenemos el término “ta”.

Esto significa, que mandó a sus enviados a que intenten por todos los medios convertir el “at”, o sea, el “fuego” que había en su hermano en “ta” que significa “transportar”, o “alzar”, es decir, transformar la acalorada e insostenible situación en algo que se pueda “transportar”, es decir, “sobrellevar”, o sea “tornar la situación a llevadera”.

Una situación similar, encontramos respecto al cielo, pues en el original de la Torá en Hebreo, cielo es “ohna”. Y hallamos en Bereshit 1: 8 la explicación de este término: “ohna”: Rashi manifiesta que se trata de una palabra compuesta por dos vocablos: “ohn - ta”, esto es: “transporta agua”, o sea que “allí hay agua”. Y recordemos que el agua representa a la Torá, como versa “Todo sediento vaya al agua”, refiriéndose a la Torá. Y el individuo que se encuadra dentro de esta descripción es Iaakov, quién era un hombre que amaba el estudio de la Torá, y se abocaba a ello. Por eso versa (Bereshit 25: 27) “Iaakov era un hombre íntegro que residía en tiendas”. Y Rashi explica que se refiere a las tiendas de Shem y Ever, o sea, las academias de estudio de Torá de aquella época. Tenemos una relación directa entre Iaakov y el agua, que es la Torá.

Rashi continúa explicando acerca de la contextura del cielo, y expresa que la deducción “ohn - ta” también revela que allí hay fuego, pues ”ta”, se puede invertir el orden sus letras y queda ”at”, que es fuego. O sea que también hay allí, en el cielo, fuego. Y sabemos que Esav era totalmente rojo, como versa (Bereshit 25: 25): “Salió el primero (del vientre de su madre) totalmente rojo”. Y explica Rashi que eso (del color rojo) es señal que será derramador de sangre. Y sabemos además que quién nace en momentos en que el planeta Marte se proyecta sobre la Tierra, tendrá tendencia a derramar sangre (Tratado talmúdico de Shabat 156), y el planeta Marte es también rojo. Tenemos que el color rojo representa la tentación a pecar, y el pecado equivale a encender fuego, por eso se menciona en infinidad de sitios que quién comete actos perniciosos será juzgado con fuego. Como versa (Ishaia 9: 17): “Arderá como fuego la maldad”. Tenemos una relación directa entre Esav y el fuego.

Resulta que en el cielo hay agua y fuego juntos, y el fuego no apaga al agua, ni el agua extingue el fuego, conviven en paz. Pero ¿por qué pueden convivir en paz?. Porque la palabra fuego tiene sus letras invertidas, ya que como vimos versa “ohn - ta” y no “ohn - at”. Y eso es justo lo que mandó Iaakov a tratar de lograr a los ángeles, invertir el ”at” de su hermano y convertirlo en ”ta” para poder convivir ambos en la tierra, del mismo modo como lo hacen el fuego y el agua en el cielo.

Y un ejemplo práctico de convivencia de estos dos elementos tan opuestos, vemos todos los días, pues cuando pretendemos hacer una comida, necesitamos que esta se caliente para que se cocine. Pero a pesar que necesitamos el calor del fuego para lograr nuestro objetivo, si arrojásemos nuestro guiso sobre el fuego, este lo quemaría. Por eso introducimos los elementos a cocer dentro del agua. Pero si arrojásemos el agua con los elementos adentro, sobre la llama, el líquido apagaría el fuego y nuestra comida jamás se cocería. Necesitamos entonces, alguien que haga las paces entre el agua y el fuego, para que entre ambos cocinen nuestro almuerzo. Utilizamos para esto una olla, que hará las veces de intermediario y no dejará que el fuego y el agua se toquen, pero a su vez permitirá que actúen en conjunto para lograr el objetivo.

En el cielo, en vez de olla, esa labor se logra al estar invertido el orden de las letras de la palabra fuego, de este modo pues, no extingue el agua. Y esto es exactamente lo que pretendió Iaakov que logran los ángeles que envió. Que inviertan el fuego de su hermano para que ambos puedan vivir sobre la tierra en paz.

Esto es lo que mencionamos arriba: mandó a sus enviados a que intenten por todos los medios convertir el “at”, o sea, el “fuego” que había en su hermano en “ta” que significa “transportar”, o “alzar”, es decir, transformar la acalorada e insostenible situación en algo que se pueda “transportar”, es decir, “sobrellevar”, o sea “tornar la situación llevadera”.

Y de aquí debemos aprender una enseñanza para nuestras vidas, ante toda situación adversa que se nos presente, a la cual debemos invertir espiritualmente y eso ayudará a que se invierta en la práctica, y en lo material.

Cada vez que algo que nos disgusta acontece, ante todo es imprescindible ver lo bueno de ello. Por ejemplo, si nos sirvieron un vaso de jugo hasta la mitad. No debemos observar los vasos de los demás que están llenos, pues eso nos irritará más aun, y perjudicará además nuestra salud, pues la mitad que si estaba llena del vaso, tampoco la podremos disfrutar, la cual en medio del disgusto caerá como una piedra a nuestro organismo. Ante todo, apreciemos que tenemos medio vaso lleno, y lo podemos aprovechar. Luego, con la parte vacía que no nos agradó, busquemos de darle una interpretación positiva y habremos vencido.

Esto de interpretar lo que nos sucede para bien es algo que puede cambiar toda nuestra vida, y además, existen posibilidades, como mencionamos antes, de revertir la situación por completo. Pensar en positivo cuando la adversidad llega, es un arma que está al alcance de nuestras manos y tiene alcances inimaginables que superan todas las barreras y se dirige hasta el Cielo en forma directa, donde cada pequeñez hace impactos que no podemos llegar siquiera a imaginar, pues con esta determinación tomada, estamos reconociendo que todo es para bien, y Hashem todo lo que hace es para bien, solo desea que lo veamos con nuestros propios ojos y lo entendamos así. Si logramos esto, estaremos dando un paso gigantesco en comprender acerca de la creación y estaremos acercándonos a niveles espirituales extraordinarios.

Fíjense que por ejemplo cuando a alguien le sobreviene una aflicción. Los sabios diagramaron una serie de plegarias y alabanzas para revertirla, pero lo primero que ordenaron realizar es esto: Ante todo, sepamos que aflicción en Hebreo se dice “vrm”. Los eruditos dijeron: lo primero que hay que hacer es invertir la aflicción en un acto voluntarioso o de buena gana. ¿Cómo se hace?. Se toma la palabra “vrm”, se cambian de lugar las letras y queda “vmr”, que significa “ buena voluntad”, o “agradecimiento”. Luego que se invirtió la “aflicción” en “un acto de buena voluntad”, ya se ha logrado gran parte del objetivo. Y entonces si, recomiendan una serie de versículos, Salmos, alabanzas, etc. para completar la labor. (Si desean ver la totalidad del proceso, consultar el libro Mijlol hasegulot veharefuot, sector: “m”, y el libro Darkei tzedek).

Lo que queda claro, es que cada situación adversa debe ser revertida por nosotros mismos, interpretando tal hecho de manera positiva, y ese es el punto de partida para lograr el éxito y la felicidad en la vida.

Vamos ahora acerca de los enviados que utilizó el patriarca Iaakov, los cuales no eran humanos sino ángeles. Y así lo confirma Rashi, en su explicación al versículo: “mandó ángeles verdaderos”.

Sabemos que la tarea era dura y difícil, aplacar el corazón de Esav no era un juego de niños. Además, ninguno de sus sirvientes y allegados de Iaakov se atrevía a intentar esta difícil empresa, pues el temor era grande. Tampoco era el deseo del patriarca poner en riesgo la vida de su gente, por lo que decidió encomendar la tarea a los únicos que la podían llevar a cabo, los ángeles que había creado durante su vida cada vez que cumplía con los preceptos de Hashem.

Y así explicó Rabí Meir de Pramishlan: cuando cada uno de nosotros cumple un precepto, estamos creando un ángel, tal como consta en “Pirkei Abot 4: 11”. Iaakov envió a los ángeles que se crearon por su cumplimiento de los preceptos, para que vayan y ablanden el corazón de Esav. Esto es lo que se dijo en el “Midrash” y la explicación de Rashi a nuestro versículo: “envió ángeles verdaderos”. “Verdaderos” en su original en Hebreo se dice “ann”, y las letras que componen la palabra “ann”, son las iniciales de “vaga ,uumnn ohftkn”, esto es “Los ángeles que creó con los preceptos que cumplió”.

Respecto a lo mencionado en “Pirkei Abot 4: 11”, que cada acto bueno que uno realiza se convierte en un ángel. Debemos tener presente esto a cada instante, pues un simple saludo al compañero que pasaba; haber dado un caramelo a aquel chiquilín que lloraba y ahora, a causa de este obsequio, su rostro refleja una sonrisa; ese deseo que teníamos de tomar el plato de aceitunas que estaba en la otra punta de la mesa, y nos abstuvimos pensando que también los de aquel sector desean comer y tomamos solo una unidad dejando el plato en su sitio; aquella mañana en que nos aparecimos con helados para toda la familia, aunque no era ninguna fecha que signifique algo especial para nosotros. Cada una de estas pequeñeces, adoptan exactamente la misma forma que nuestro cuerpo, convirtiéndose en un ángel íntegro, y ascienden al cielo para esperarnos con los brazos abiertos y recibirnos, cuando nos toque partir de este mundo y devolver nuestra alma al Creador.

Este es precisamente el significado de lo que versa en la sección de la Torá Noaj (Bereshit 6: 9): “Esta es la genealogía de Noaj, Noaj era un varón recto e íntegro en su generación. Con Di’s se condujo Noaj. Y nacieron a Noaj tres hijos...”.

Vemos que el versículo se dispone a relatarnos cual fue la descendencia de Noaj, y en vez de enumerar a sus hijos, describe cuales fueron sus virtudes y conducta. Esto enseña que lo principal de la descendencia de la persona es: sus actos buenos.

1O sea, que los actos buenos se transforman en hijos del individuo, esto es, cada acción propicia se convierte en un ángel exactamente igual a él, que se adelantará y partirá hacia las alturas celestiales para aguardar a su progenitor. Además, cada acto bueno que la persona realiza, genera luz a su alma, e ilumina un miembro determinado del cuerpo, pues cada precepto está directamente vinculado con un sector específico del organismo en el plano espiritual, que se proyectará a su vez, por todo el cuerpo. Y como si esto fuera poco, cada buena acción realizada irá constituyendo una vestimenta de honor para el alma que nos permitirá presentarnos delante del Rey del universo, o sea, Hashem, cuando llegue el momento, vistiendo prendas espléndidas y adecuadas para la situación. Pero quién fue holgazán en esta vida, y no se esforzó en realizar actos buenos, se deberá presentar delante del Rey con vestimentas simples y vulgares.

Esto acontece con los actos buenos realizados, pero ¿qué sucede si cometemos una infracción?. Por ejemplo, sentíamos calor y abrimos la ventana en un día de invierno sin preguntar a los demás si les molestaba. Y efectivamente, había allí uno de entre los presentes, que se sintió incómodo y molesto a causa del frío que ingresaba. Esta persona ha creado un ser semejante a los ángeles, pero nada bueno, todo lo contrario. Y si a alguien se le ocurre cometer muchas infracciones contra Hashem y su prójimo, creará muchos de estos seres que no serán provechosos en absoluto para el individuo, es más, lo perjudicarán en gran manera.

Y debemos saber que en la tierra habitan junto a nosotros creaciones semejantes a las descriptas, que nacieron de las malas acciones.

Consta en el tratado talmúdico de Berajot 6ª: “Si se hubiera dotado al ojo humano de una capacidad mayor, ninguna criatura podría subsistir a causa de los mazikim (seres semejantes a ángeles, pero dañadores)”. Rashi explica que estos seres son los conocidos como “she’dim”.
En el tratado de Jaguigá se habla acerca de estos seres, allí se explica que 2Son un ser intermedio entre los humanos y los ángeles.
Los sabios estudiaron: seis cosas fueron dichas con respecto a los She’dim, en tres de ellas son similares a los ángeles celestiales, y en tres a los humanos.
Estas son las cosas que tienen en común con los ángeles:
a. Tienen alas como los ángeles celestiales.
b. Vuelan de un extremo del mundo al otro como los ángeles celestiales (están capacitados para habitar en cualquier superficie, inclusive en aquellos lugares que no son aptos para que habite el hombre – comentario de “Maarsha”).
c. Saben lo que sucederá en el futuro como los ángeles celestiales.
Preguntan en el Talmud ¿Cómo puede ser que sepan lo que va a acontecer en el futuro, 5si ni siquiera los ángeles celestiales saben lo que sucederá?.
Entonces debemos decir, que la intención del texto es informarnos que ellos escuchan lo que sucede detrás de la cortina que separa la parte secreta en los cielos, y así se enteran de las cosas que sucederán en el futuro próximo.
Y en estas tres cosas los She-dim se asemejan a los seres humanos:
a. Comen y beben como los humanos (solo que no se alimentan sino del aroma del fuego y absorben la humedad del agua, pues el fuego consume parte del aire de sus estructuras y deben recuperar la humedad perdida – explicación de Maarsha; Rabeino Bejaie)
b. Se reproducen como las personas (de la misma manera).
c. Perecen como los hombres. 4Y no como los ángeles que no comen y beben, tampoco se fructifican y multiplican y no perecen. Y ¿en qué consiste su deceso?. En la separación del fuego del aire, que compone su estructura.
Seres similares a estos habitan junto a nosotros en la tierra, (además de montones de partículas de todo tipo, como las que apreciamos cuando ingresa un haz de luz solar a través del vidrio). Por eso, el Talmud mencionó que “Si se hubiera dotado al ojo humano de una capacidad mayor, ninguna criatura podría subsistir a causa de los mazikim”.
Y el Talmud mismo especifica como puede hacer el individuo para saber de la existencia de estos seres, y revela la fórmula: espolvorear polvo tamizado alrededor de la cama antes de acostarse a dormir, y a la mañana hallará pisadas semejantes a los de gallina, pues son semejantes.
Sin embargo, a pesar de la posibilidad de comprobar a través de este experimento acerca de la existencia de estos seres, tengamos en cuenta, que ellos se enojarán más aun al saber que sabemos de su existencia y podrán volverse muy perjudiciales, por lo que el Talmud no recomienda arriesgarse a realizar este tipo de pruebas. Pero a su vez, va más allá y enseña como construir una especie de lente de contacto mediante el cual se podrán contemplar a través de nuestros propios ojos a estos seres, aunque previene enérgicamente que la represalia de ellos es muy peligrosa, y relata acerca de cierto sabio que intentó este experimento y sufrió daños graves en su integridad, de los que se pudo recuperar solo gracias a las sentidas plegarias que derramaron sus compañeros a Hashem para que lo ayude y lo sane. (Ver todo esto en Berajot 6ª.)
Esto lo relata el Talmud para sepamos agradecer al Creador por haber creado en la persona el sentido visual limitado, pues si contemplásemos todo lo que existe a nuestro alrededor, no podríamos sobrellevar una vida en paz.
Nuestra misión es realizar muchas buenas obras para que se conviertan en ángeles buenos y suban al cielo a aguardarnos, además de estar como mencionamos arriba, a través de cada acto bueno, generando luz a nuestra alma y un lujoso vestido que podremos disfrutar cuando sea el momento apropiado.
Tengan un Shabat Shalom y sea la voluntad de Hashem que puedan realizar muchas obras buenas para lograr todos los beneficios que aquí fueron descriptos, sumado a los tantos otros que hay preparados para todo aquel que hace la voluntad del Creador del universo.

1- Rashi en su comentario a Bereshit 6: 9; libro Reshit Jojmá; Ben Ish Jai
2 – Derej Hashem, capítulo1, inciso 5: 1

http://www.judaismovirtual.com/Parashiot/vaishlaj.htm

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